Decía Hitchcock que el auto-plagio era tener estilo, y ¿hay estilo más inconfundible que el de Tarantino? En Django desencadenado (Django Unchained), el de Knoxville la vuelve a liar y nos presenta un western a su medida en donde no falta una buena selección musical, diálogos nada correctos y ese líquido espeso al que ya nos tiene acostumbrados. Y no, no me refiero al batido que se bebía Mia Wallace (Uma Thurman) en Pulp Fiction.
