Tres años después de que James Wan pegara el pelotazo con una de las películas de terror más malsanas de los últimos años, Insidious, llega la secuela de ese éxito, y lo hace decepcionando a más de uno, la que escribe incluida. No esperaba que el director malayo se marcase otro Expediente Warren (ya que la saga Insidious está muy alejada del tono y la estética que predomina en The conjuring, filmada de un modo más elegante, más clásico y sin estridencias narrativas), pero digamos que para mí Insidious 2 cumple con ese dicho que segundas partes nunca fueron buenas, o en este caso terroríficas.

