martes, 21 de junio de 2016

Buscando a Dory: una delicia para toda la familia


Comienza el verano y como suele ser habitual, nos esperan unos cuantos estrenos que nos invitan a salir corriendo aún a riesgo de pillar una insolación. Pero también, están previstos otros a los que le teníamos muchas ganas. Es el caso de Buscando a Dory (Finding Dory), la esperada secuela del éxito de Pixar, Buscando a Nemo (2003). 

Nos preguntamos si estará a la altura de la original. Para salir de dudas requerimos a Diego J. Corral, todo un experto en las aventuras del pez payaso y la criatura más olvidadiza de todo el océano.

BUSCANDO A DORY
Por Diego J. Corral

Han pasado más de doce años desde que se estrenó en cines Buscando a Nemo (2003), todo un icono del cine familiar de animación, y una de las obras más importantes de Disney-Pixar. Ahora, los que somos admiradores de las aventuras de Nemo y compañía, podemos disfrutar de la ansiada secuela Buscando a Dory (2016), cuyo anuncio nos cogió por sorpresa varios años atrás. Parece ser que los productores no han dudado en darle protagonismo a uno de los personajes más encantadores y con más personalidad de la primera entrega, como es el caso de Dory, el olvidadizo pez cirujano. 

Cabe destacar que el encargado de dirigir la película ha sido nuevamente Andrew Stanton, quien ya estuvo al mando de Buscando a Nemo, además de haber estado implicado en muchos otros proyectos de la compañía (tanto como director, co-director, guionista o productor). Por otra parte, la notable banda sonora se encuentra a cargo de Thomas Newman, quien también fue compositor en la primera entrega. Respecto al doblaje en castellano, lo protagonizan Anabel Alonso y José Luis Gil, que regresan a sus papeles a pesar de las dudas acaecidas meses atrás. 

Aunque hablar de las secuelas siempre se hace complicado (sobre todo si la primera parte es un producto sobresaliente), hay que reconocer que Buscando a Dory está casi a la altura de la original, ya que repite las fórmulas del éxito pero de tal forma que no resulta repetitiva, además de dar un salto de calidad respecto a las últimas secuelas de la compañía, como son Cars 2 (2011) o Monstruos University (2013). Quienes la hayan visto podrán asegurar que es especialmente entretenida y divertida (no se hace aburrida en ningún momento), y hace frecuente uso de elementos cómicos, gracias a sus peculiares personajes y situaciones. Al mismo tiempo, posee una determinada carga dramática por el objetivo de la historia, aunque seguramente de forma más comedida que su predecesora. A pesar de tratarse de una secuela (puesto que la trama principal se desarrolla un año después de lo acontecido en la película original), la historia nos desplaza frecuentemente hacia el pasado a través de flashbacks con el objetivo de conocer los orígenes de Dory. 






Inevitablemente (y como suele ser habitual en muchos de los títulos de Disney-Pixar), el filme será una delicia tanto para los pequeños como para los mayores. Para los primeros, será un espectáculo audiovisual con multitud de personajes y mucho colorido, además de aprender ciertos valores divulgativos implícitos en la película (relacionados con la valoración y protección de la fauna y la preservación del medio ambiente), contando también con las habituales moralejas. Sin embargo, los adultos podrán disfrutarla incluso más, al poder apreciar todo el ingenio presente en el guión, así como la gran cantidad de matices que forman parte de la película.

Sin duda Buscando a Dory es una delicia audiovisual. Los personajes y escenarios están recreados a la perfección, de tal forma que el espectador se sumerge en ese gran fondo submarino como ya pasó en la primera entrega. Seguramente los que no sean muy seguidores de Buscando a Nemo se quedarán atrás en este disfrute. Pero los que hemos entrado en ese universo marino hace doce años, ya no podemos escapar.

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