Ulises regresó a Ítaca, a su hogar, tras un largo periplo no exento de problemas y también de pequeños placeres, pero al contrario que el héroe de "La Odisea" el protagonista de la última película de los hermanos Coen, no tiene hogar ni tampoco ninguna mujer que le espere, si acaso, la única compañía de un gato perdido. Llewyn Davis, ese joven cantante de folk amargado y sin suerte, que vaga sin rumbo y sin horizonte definido hacia ninguna parte, es la máxima expresión del fracaso.
Así de incierta y melancólica es A propósito de Llewyn Davis, una obra pequeña de estructura circular, en donde los hermanos más famosos del cine de autor, nos trasladan al famoso Greenwhich Village neoyorkino, lugar donde en los 60 se fraguó el nacimiento de la música popular americana, el folk.
