Si algún
vidente hubiera dicho hace unos años que en plena era del 3D una película muda,
francesa y en blanco y negro sería la sensación del momento, lo tacharíamos de
loco. Sin embargo, esta multipremiada película (opta a 10 nominaciones en los
próximos Oscars) ha logrado lo imposible: que el espectador sin prejuicios sienta
la magia y pureza del cine, y que regrese
a casa tal y como me fui yo, con una sonrisa en la cara e intentando bailar
claqué.
