Tony Stark, el humano que se encuentra debajo del traje de hierro de Iron Man, es muy diferente de otros alter ego de superhéroes tan conocidos como Clark Kent (Superman) o Bruce Wayne (Batman). Poco antes de que en Afganistán le llenasen el pecho de metralla, el empresario distaba mucho de ser un ciudadano ejemplar. Fabricaba armas y no dudaba en poner su talento al servicio de empresas amorales. Siempre ha sido además arrogante, canallesco, cínico, un playboy hasta que conoció a su adorada Pepper. Entonces, ¿cómo puede atraernos? El carisma de Robert Downey Jr tiene la respuesta.
