GLADIATOR MEETS TITANIC Ó DE CÓMO PAUL W.S. ANDERSON HIZO UNA DE ROLAND EMMERICH
Por Julio César Agudo
Por Julio César Agudo
Estaremos de acuerdo en que "una de romanos" necesita de unos ingredientes comunes como puede ser un senator malvado y una guardia pretoriana implacable. Tampoco puede obviar la estratificación social con una clase noble decadente y esclavos ansiosos de libertad. Y en definitiva, ha de mostrar la grandeza y fragilidad de ese vasto Imperio que un día fue Roma.
Posiblemente la base del “cine de catástrofes” (disaster movies) es la seguridad previa del ser humano en su condición de arrendatario vitalicio de la Tierra y su visionaria condición del progreso. Solo así se entiende la despreocupación de los concejales de Dante´s Peak (Roger Donaldson, 1997) o la confianza de los pasajeros en el Titanic (James Cameron, 1997). ¿Pero qué ocurre cuando el director de la saga Resident Evil, quien había tratado con extrema rigurosidad (modo sarcasmo on) el periodo histórico narrado por Dumas en su versión de Los Tres Mosqueteros (2011), aspira a Ridley Scott o James Cameron, pero toma el atajo de Roland Emmerich? Pues que aparece un Leviatán, un monstruo mitad peplum mitad disaster movie, que, dicho sea de paso, se queda más cerca de la catástrofe…
