Mascando diálogos
Por María José Agudo
Nieve, ese fue el
concepto sobre el que trabajó Morricone antes de componer la banda sonora de la
octava película de Tarantino. En efecto, la nieve es un elemento crucial en el
nuevo divertimento del director de Pulp
Fiction. Es la excusa para
hacer coincidir en la trama a una serie de personajes de dudosa moralidad; la
mayoría de ellos aún sangrando por las heridas no visibles que ha dejado la Guerra Civil
Americana. Todos
ellos escupen por sus bocas algo más que tabaco: las réplicas y
contrarréplicas de papá Quentin, quien esta vez aumenta aún más la dosis de
verborrea, hasta llegar a resultar algo cargante.
