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viernes, 5 de febrero de 2016

Crítica de Spotlight


Spotlight: Periodismo de investigación en estado puro

Por José Manuel Rodríguez Pizarro
Redactor-colaborador de la revista de cine ‘Versión Original

El ejercicio de la profesión periodística ha sido, y sigue siendo, un filón para los guionistas pese a que la realidad a la que se enfrentan los informadores en su día a día, y por todo el mundo, es bastante espinosa. Al paro y la precariedad existentes en el sector periodístico, en países como España, se suman problemas mucho más graves, como los periodistas que son asesinados por desempeñar su profesión.

Recientemente, Reporteros sin Fronteras ha denunciado que, durante el pasado año, casi dos de cada tres de los más de 100 reporteros asesinados fallecieron en países donde no existe un conflicto bélico declarado. Es decir, ya no sólo los matan en países “en guerra”. Este dato nos recuerda lo complicado que resulta informar sobre lo que ocurre en distintos puntos del planeta, así como los riesgos de encarcelamiento y secuestro que sufren los informadores, por ejemplo, en países como Siria, Iraq, Egipto, Turquía, China, Rusia o México, entre otros.

Volviendo al terreno de la ficción, las idas y venidas de un periodista –tanto en la redacción de un periódico, con sus colegas, como en sus salidas, en busca de esa verdad incómoda que algunos quieren ocultar– son casi siempre un material sumamente atractivo para poder ser narrado a través del lenguaje cinematográfico. No han sido pocos precisamente los periodistas que recordamos en historias para el séptimo arte. Por citar algunos, destacamos a unos pletóricos Robert Redford y Dustin Hoffman metidos en la piel de Bob Woodward y Carl Bernstein, –que, con su investigación periodística, fueron capaces de derribar a Nixon, en la película Todos los hombres del presidente (1976)– o a un Al Pacino en estado de gracia, que interpreta en El dilema (1999) a un periodista de investigación que saca a la luz un secreto oculto de la industria tabacalera.

A una larga ristra de obras cinematográficas sobre periodistas hay que añadir otra más, pero no una cualquiera, estamos hablando de una película imprescindible de 2015, nominada a seis premios Óscar, entre los que se encuentran las categorías de mejor película, mejor director y mejor guion original. Se trata de Spotlight, dirigida por Tom McCarthy, uno de los guionistas de la emotiva Up (2009) y artífice de algunos títulos imprescindibles del cine estadounidense independiente de las últimas décadas como The Visitor (2007) o Vías cruzadas (2003). En esta ocasión, McCarthy, que también participa en el guion, parte de un caso real: el escándalo de los abusos sexuales cometidos, durante decenios, por distintos sacerdotes de Boston y cómo la Iglesia Católica de Massachusetts los ocultó intencionadamente. La investigación realizada por un grupo de periodistas del periódico The Boston Globe destapó estos acontecimientos y su trabajo fue galardonado con el premio Pulitzer al servicio público de 2003.


No obstante, los derroteros narrativos no se encaminan a los casos de pederastia en sí sino más bien al proceso emprendido por un equipo de valientes periodistas de la unidad de investigación del periódico The Boston Globe, llamada ‘Spotlight’. En el equipo capitaneado por Walter ‘Robby’ Robinson, editor de ‘Spotlight’ (Michael Keaton), le acompañan tres reporteros de su máxima confianza: Michael Rezendes (Mark Ruffalo), Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James).

El principio del fin del silencio en torno a estos abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos se activa con la llegada de Marty Baron (Liev Schreiber), exdirector del Miami Herald, al Boston Globe, en 2001, en un momento crucial al que se enfrenta la prensa escrita. Se aventuran posibles despidos en el periódico; es el comienzo de lo que será más tarde la hegemonía de Internet, y la prensa escrita se resiente. Sin embargo, Baron, si bien al principio tantea la posibilidad de hacer recortes en la plantilla, apuesta por un periodismo de calidad, capaz de destapar alcantarillas, que, en este caso, afectan a la Iglesia Católica, en el seno de una sociedad como la de Boston: religiosa y conservadora. Baron será el instigador para que la maquinaria desenmascaradora se ponga en marcha.

El sótano en el que se hallan los miembros de la unidad ‘Spotlight’ es toda una declaración de intenciones y una metáfora de ese trabajo de periodistas de investigación, que se adentran, durante meses, en un caso complejo, con profundas ramificaciones. Un ejemplo del buen Periodismo de Investigación, en estado puro.




Sólo hay un acontecimiento que hace tambalear el que se den a conocer los detalles del escándalo: los atentados del 11-S, que conmocionaron a los EE.UU. y a todo el mundo. La tenacidad y la valentía de los periodistas no tienen límite y dan sus esperados resultados en el clímax final de esta epopeya periodística: la salida de los ejemplares desde la rotativa, por la noche, en una fecha cercana a la epifanía del año 2002. Un regalo de reyes –siguiendo la tradición española– para la jerarquía eclesiástica.

"El sótano en el que se hallan los miembros de la unidad ‘Spotlight’ es toda una declaración de intenciones y una metáfora de ese trabajo de periodistas de investigación, que se adentran, durante meses, en un caso complejo, con profundas ramificaciones."

Como en las grandes gestas del cine político, los periodistas que trabajan en una dura investigación viven tan absorbidos y entregados a esta misión que se olvidan, en parte, del discurrir de sus facetas personales. Tan sólo se deja entrever que Marty Baron está soltero, que Michael Rezendes acaba de romper con su chica o que Sacha Pfeiffer vive con su novio o marido, y que acompaña a su abuela a misa, aunque ella haya perdido la fe.

Spotlight alcanza su grandeza, en mi opinión, al centrarse en lo importante, en lo esencial: en la osadía de estos profesionales de la comunicación y en cómo no hay que dejarse cautivar por cantos de sirena y llegar siempre hasta el final. El propio Marty Baron se lo dice así a sus empleados: “la gran historia no está en los curas, como individuos, está en la institución; práctica y política, hay que apuntar contra los males del sistema”. Toda una buena lección de periodismo para novatos y veteranos de este viejo y maravilloso oficio.

Lo mejor: La magistral manera de McCarthy para adentrarnos en los vericuetos de la redacción de un periódico y de una investigación periodística de calado. El rotundo guion y las creíbles interpretaciones de esta epopeya periodística que se recordará durante mucho tiempo.

Lo peor: A veces, si uno se despista mientras la ve, puede perder el hilo de la trama, de la que forman parte periodistas, editores, abogados, sacerdotes, cardenales, víctimas… Los más puristas podrán percibir, en cuanto a su realización, un cierto halo a película hecha para televisión.


Dirección: Tom McCarthy
Título original: SpotlightPaís: USA. Año: 2015. Duración: 121 min. Género: Drama, periodismoIntérpretes: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery, Stanley Tucci, Brian d'Arcy James... Guion: Thomas McCarthy, Josh Singer.
Música: Howard Shore. Fotografía: Masanobu Takayanagi


martes, 5 de agosto de 2014

Begin again: la música como tabla de salvación


En este páramo que es la cartelera veraniega, en lo que a buenos estrenos se refiere, (especialmente en ciudades más pequeñas) siempre alegra toparse con una película que si bien no es una obra maestra ni lo pretende, te contagia tan buenas sensaciones como Begin Again. Estamos ante la primera producción estadounidense del irlandés John Carney, quien sorprendió a público y crítica con Once (2006), película que rechazaba el formato de musical impostado y teatral y que, por el contrario, con un presupuesto ínfimo y actores no profesionales, apostaba por una historia sencilla que sobresalía por saber transmitir el amor por la música que sentía su pareja protagonista (Guy y Girl).  

Pero ya no estamos en Once y las calles de Dublín han sido sustituidas por un Nueva York colorido y vitalista en donde Keira Knigthley pasea en bicicleta y luce mocasines y pantalones a lo Diane Keaton, además de todo tipo de prendas como sacadas de una revista de moda enfocada al público femenino más hipster (o si prefieren evitar neologismos innecesarios, a las modernas de toda la vida). En ese marco tan cinematográfico será donde el destino, en forma de canción, una a Gretta, una chica británica que solo compone para ella y su gata (Keira Knightley), y a Dan un desastrado productor de discos en horas bajas (Mark Rufallo) que ve en ella a un diamante en bruto. 
La ciudad de Nueva York, una protagonista más en Begin Again

El momento de su mágico encuentro, narrado con saltos de tiempo que aportan originalidad al relato, marcará un antes y después en las vidas de sus protagonistas; dos personas heridas a las que le une la pasión por la música, entendida ésta en su composición musical como un proceso creativo sin presiones ni imposiciones de una industria voraz y en su versión más universal, como el arte capaz de provocar sentimientos tan dispares como la alegría o la pena, y de inmortalizar un momento aparentemente banal (el símil de la música de Casablanca es muy acertado). 

De la fusión musical de ambos surgirá una relación redentora para él, de auto descubrimiento para ella, que sortea caer en clichés románticos pero que sabe ser emotiva a su manera (esos auriculares dobles dan mucho juego). Todo ello contado por Carney de forma bonita, agradable, sin prisas, con pinceladas de humor y brochazos de optimismo y esperanza. Un cóctel que conduce inevitablemente a que salgas del cine con una sonrisa y tarareando las canciones de su banda sonora, algo que también sucedía en Once. Buena parte de ese mérito lo tiene el reparto, especialmente sus principales intérpretes, un Mark Ruffalo al que parece irle de seda con este tipo de papeles y una Keira Knightley que se despoja de trajes de época y se atreve a cantar las canciones que escribe su personaje. Del plantel de secundarios destaca la alegría que aporta el personaje de James Corden.

Pero como siempre o casi siempre hay algún pero, no le faltará razón a quien manifieste que este segundo acercamiento a la música y al proceso creativo de ésta, resulte menos sincero en su planteamiento que Once por cuanto abiertamente Begin Again es un trabajo comercial y nada artesano, sin querer ni mucho menos decir con esto que sea inferior en calidad a su predecesora. 

Carney, ex integrante de una banda musical, no se arriesga demasiado y busca repetir una vez más la fórmula anterior pero esta vez con un presupuesto mucho mayor, con estrellas de renombre e ídolos musicales invitados (Adam Levine, el cantante de la banda "Maroon 5" que debuta en el film) y aliviando la carga de drama social que tenía su anterior propuesta. En definitiva, acerca al gran público temas que ya trató anteriormente como por ejemplo: el poder sanador de la música, la gestación de un álbum por artistas cuyo fin no es el mercantilismo ni la gloria personal o la asimilación de la fama. Esto último si bien no estaba en Once sí se trataba en ese documental llamado The Swell Season que surgió a posteriori y que contaba como el éxito afectó de manera diferente a la pareja protagonista de Once (Glen Hansard y Marketá Irglóva). 

Once, una película que rompió muchos clichés asociados al musical


En Begin Again también encontramos una crítica a una industria en donde como dice el personaje de Rufallo "escasean las perlas" y que apuesta por el éxito inmediato y aquel que pueda reportarle mayores beneficios. Son tiempos de niñatos endiosados y de promoción tuitera, pero como se plantea en el film hay vida más allá de eso. 

En definitiva, una película para melómanos, anti alérgicos de Keira Knightley (si no, llevaréis mal que ponga morritos cantando) y para todos aquellos que en general busquen una melodía cargada de buen rollo.

Lo mejor: La química de su pareja protagonista. Su banda sonora (sí, Keira tiene una voz bonita con y sin arreglos), las magníficas vistas y enclaves de Nueva York. Las escenas de grabación de las canciones, perfecta combinación entre localizaciones exteriores y música. La secuencia en donde Dan y Gretta pasean por Times Square escuchando música...

Lo peor: Catherine Keener está algo desaprovechada. Que el personaje de Mark Rufallo siempre encuentre aparcamiento (que estamos en Nueva York!!)



¿Y tú que opinas? Te dejamos con la playlist de la película en Spotify (cortesía de E-One  Films Spain)


martes, 18 de septiembre de 2012

Diez héroes del cómic; del papel a la viñeta (II parte)


Continuamos con la segunda parte del especial Diez héroes del cómic: del papel a la viñeta. Hemos diseccionado los cinco héroes del cómic más llevados al cine y que están de actualidad. Reboots, secuelas, a estos justicieros aún le queda mucha vida por delante.

¿Quieres conocerlos?